El Torneo La Capital HMO y los negocios opacos detrás del discurso institucional
Cuando era niño, la Secretaría de Seguridad Pública asignaba a algunos agentes de tránsito tareas de prevención del delito a través del deporte. Policías —o ex policías— fungían como árbitros en los partidos de barrio. Recuerdo a uno en particular, al que le decíamos “Matute”. Pitaba mal, sí, pero era puntual, constante y entusiasta. No cobraba arbitraje y, de vez en cuando, nos llevaba en su camioneta a jugar a otras colonias. Organizaba campeones de campeones y, sin saberlo, nos sacaba del barrio en un entorno seguro. Así conocí Las Pilas y Las Amapolas. Practicábamos deporte, convivíamos y no sabíamos que éramos felices.
Hoy mi realidad es otra. Vivo en una colonia de clase media trabajadora, la Nacameri. Hace unos meses, conversando con el equipo del barrio, surgió la idea de participar en el Torneo La Capital. Al revisar los costos, la inscripción ascendía a 23 mil pesos, hoy ya fueron 50,000 pesos. Nada accesible, aunque eso sí: “patrocinado” por el Instituto Sonorense de la Juventud (ISJ), CODESON, la Secretaría de Seguridad Pública, el diputado Omar del Valle Colosio y algunas empresas locales.


Un compañero de equipo encontró en su teléfono una factura obtenida a traves de una base de datos publica donde el ISJ pagaba a una empresa llamada MaxRent, por 180 mil pesos. El premio del torneo fue de 200 mil pesos. El esquema recordó de inmediato al viejo modus operandi del sexenio de Enrique Peña Nieto: gastar más en publicidad y logística que en el fondo del proyecto.
A partir de información obtenida de primera mano, presentamos una serie de hechos que evidencian lo absurdo del modelo. Por supuesto, se concede el derecho de réplica. El buen periodismo fortalece la democracia.





Gradas rentadas más caras que las fijas
Por segunda ocasión, el torneo contrató la renta de gradas de madera —triplay— bajo el nombre de “área VIP”. En esta edición, la renta fue de 66 mil pesos por tres días. Con ese monto, o apenas un poco más, sería posible construir al menos un módulo fijo de gradas, como los ya existentes en el campo Sauceda 3. Sin embargo, el interés del ISJ que encabeza Rebeca Valenzuela parece centrarse en gastos superfluos que permiten desviar recursos de manera disfrazada.
El linchamiento de “Beto Azteca” y los 13,200 pesos que pudieron evitarlo
Un personaje conocido como “Beto Azteca” intentó revivir glorias pasadas armando un equipo competitivo con jugadores foráneos. Contrató talacheros, pidió uniformes fiados y solicitó transmisiones de sus partidos, apostando a ganar el torneo para pagar sus deudas. Fue eliminado en octavos y no cubrió ninguno de los compromisos.
Cronistas del medio Adictos al Deporte hicieron pública la falta de pago. Las redes sociales se llenaron de burlas y ataques. Otros medios replicaron la información. Beto actuó mal, sin duda, pues alguien no debe solicitar servicio que no puede pagar pero también es cierto que en esa edición se destinaron 13,200 pesos a MaxRent para 11 transmisiones en vivo, de ese dinero nunca supo Adictos al Deporte, quienes suelen ser muy profesionales. Ese dinero pudo haberse utilizado para apoyar a equipos con dificultades económicas o para reducir costos colectivos.
La obsesión por la “talacha cara” genera fracturas, conflictos y enemistades, todo bajo el patrocinio del ISJ. El resultado fue una campaña de odio en redes y hasta un programa de YouTube dedicado a ridiculizarlo.


Equipos al borde de la quiebra
Al menos dos equipos —cuyos nombres se reservan por discreción— entraron en crisis financiera tras participar en La Capital. Eran equipos con tradición, convivencia sana y que patrocinaban a decenas de jóvenes durante todo el año. Hoy han desaparecido de varias ligas.
Un cálculo básico muestra la magnitud del problema:
- Inscripción: $20,000 o 50,000 segun lo decidan los amigos de Rebeca Valenzuela
- Uniformes: $6,000
- Talacheros: $15,000
- Hospedaje talacheros: $6,000
- Vuelos: $8,000
- Traslados: $3,000
Total local: $58,000 en tres días
Para equipos foráneos, el gasto puede superar los $98,000 pesos, sin contar sanciones disciplinarias absurdas: $2,500 por amarilla y $5,000 por roja. Si un jugador se lesiona, el torneo no asume ninguna responsabilidad. La casa nunca pierde. Si la cuota es de 50,000 pesos súmale 30,000 a cada cuenta según sean local o foráneo.
Un equipo gasta en tres días lo mismo que en un semestre o un año completo completo patrocinando en ligas locales. Se pone a los patrocinadores ante una disyuntiva: alimentar el ego de jugar La Capital o sostener una temporada completa de convivencia y deporte. Así se estrangulan las finanzas y se mata el espíritu del fútbol amateur.
Un torneo excluyente y sin reglas claras
El Torneo La Capital no cuenta con reglas de operación públicas. No está dirigido al público general, sino a quien puede pagar entre 25 y 45 mil pesos, según decida su presidente, Iván Acuña. Los principales beneficiarios son jugadores foráneos y proveedores privados, mientras el ISJ subsidia marketing y logística del torneo, no a los equipos.
Los 200 mil pesos del premio se cubren con las cuotas de inscripción, mientras otros 200 mil pesos del ISJ se destinan a promoción y operación. El paralelismo con viejas prácticas priistas no es casualidad y esto de hecho puede ser motivo para que se abra una investigación a Rebeca Valenzuela por malversación de recurso públicos.
Competencia desleal y/o engaño entre cronistas y/o hacia los cronistas
Iván Acuña designó a MR Deportes como coordinador de medios, muy su negocio de La Capital HMO. Sin embargo La organización de La Capital ni MaxRent ni MR Deportes declaran recibir pagos del Instituto Sonorense de la Juventud lo cual ocasiona un desgaste principalmente a los cronistas quienes cobran a los equipos. Esto constituye dumping, fraude y opacidad en el uso de recursos públicos. Por ejemplo están esos 13,200 pesos de la 3era edición que terminaron ocasionando una situación de bullyng masivo contra Beto Azteca.
Riesgo de violencia
Ya se han registrado incidentes graves: un equipo del norte del estado se negó a jugar una final por amenazas; en otro caso, una porra de Ciudad Obregón protagonizó enfrentamientos con aficionados de Hermosillo tras una jugada polémica. Con 200 o 300 mil pesos en juego, el ambiente se vuelve altamente volátil. En la comunidad futbolera se escucha una frase inquietante: “solo falta que ocurra una desgracia”.
El absurdo final: torneos de veteranos patrocinados por el ISJ
El colmo es que el ISJ patrocine torneos para mayores de 40 años. En México, la juventud se define entre los 15 y 29 años. No existe marco técnico que considere jóvenes a personas de 40. Este desvío de recursos no solo carece de sustento, sino que priva a jóvenes reales de apoyos en educación, empleo y deporte.

¿Tráfico de influencias?
Mario Corona Urquijo, parte del staff de La Capital, trabaja como auditor en la Secretaría Anticorrupción del Estado de Sonora. Auditar al auditor resulta improbable. Omar del Valle Colosio, desde el Legislativo, participa como figura “buena onda” en uno de los torneos más excluyentes y opacos del momento e incluso a patrocinado la inscripción de varios equipos bajo el nombre de “Omar del Valle Colosio” en el Torneo de futbol Rapido “La Ache”.


Rebeca Valenzuela ha declarado que estudió la primaria con Iván Acuña. Esa cercanía explica, en parte, el respaldo institucional a eventos privados que no corresponden al mandato del ISJ. Así opera la supuesta transformación.
Por ultimo un mix de tanta cosa absurda que ha desatado el torneo
Extraño a policías como “Matute”.
El paso del tiempo no siempre significa evolución.
El coordinador de la investigacion es profesor de Ciencias sociales, filosofia, ética y estetica. Ha participado en el desarrollo de diversas tecnologias civicas y plataformas web.
La próxima semana, la siguiente entrega.
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Felicidades Oscar, excelente nota! 👏